domingo, 21 de marzo de 2010

Relato ganador Concurso Marcos Salamanca: Silencio absoluto...

Silencio absoluto, no se mueve ni un alma, no sientes nada, estás en la más absoluta nada, hasta que un sonido corto agudo te llega desde la otra punta de la casa.

"¡PAPPPPIIIIIIIIIIIII!". Empiezas a notar que estas debajo de una funda nórdica, calentito, algo dice que estas vivo, pero eres incapaz de abrir media pestaña, ante tu falta de respuesta, la voz vuelve a carga con más fuerza. "¡¡¡PAPII!!!" Esta vez consigues entreabrir el ojo, ruedas sobre la cama envuelto en el edredón para acercarte al reloj-despertador de la mesilla. No te lo puedes creer 7:23 de la mañana.

La voz se intensifica y a coro con su hermana, cogiendo aire, vuelve a retumbar en tus tímpanos la musiquilla celestial, "¡¡¡¡¡¡PAPIIIIIIIIIIIIII!!!!!!!!" El sonido te sacude, y las neuronas empiezan a entrelazarse, sus circuitos se empiezan a conectar, y piensas que hoy no es día laborable, que es muy pronto, pero antes de que puedas seguir con tu trama, 4 ojos que levantan poco más de 95 cm del suelo te están mirando fijamente a la cara y lanzan un “FELICIDADES PAAAAPIIIII es tu día”.

Antes de que puedas dar las gracias, pasan a la acción “tengo hambre me haces el desayuno”, giras para mirar a su hermana y ésta asiente con la cabeza. Desde la otra punta de la cama, como si hasta ahora la película no fuera con ella se oye. “Papi es tu día, dales de desayunar y entretenlas un poco mientras yo me despierto. Es tu día y quieren estar contigo. Pero salid rápido de la habitación, que sino me despertáis”.Mientras te diriges a la cocina al mando de la tropa, vas pensando y donde están aquellos días de SAN PEPITO en casa de mi mami sin levantarme a las 7:23. Al fin y al cabo, también era mi día.

¡FELIZ DÍA DEL PADRE!

JM

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No quiero ofender, pero el relato ganador es sinceramente, horrible. Había uno bastante mejor que empieza "Subíamos los dos callados". Juan (Málaga)

Anónimo dijo...

Nunca pensé que mi prosa levantaría tanto revuelo.

Hasta entre los más grandes, Quevedo y Góngoza también había odio y rivalidad.

Lamento que no te haya gustado Juan.

JM

Anónimo dijo...

Que relato cursi